Si es que casi ni me lo creo. Después de un mes de mayo ajetreadito, un junio de poner los pelos de punta y unos 10 primeros días de julio con una media de 3 horas de dormir, hoy ha sido mi primer día de tranquilidad. Vale que tengo que escribir tres artículos pero a mi ritmo.
He podido hacer unos cuantos recados que tenía pendientes por falta de tiempo, he ido a cortarme el pelo, he tomado el sol en la terraza y hasta he tenido tiempo de leer prensa que tenía retrasada. En fin que he disfrutado de tiempo para mí que ya me hacia falta.
Además el tiempo ha estado magnífico: sol, pero sin agobios ni sudadas como estos últimos días porque si hay algo que soporto mal es lo de sudar. No soporto ir con la ropa sudada, así que ha habido días que me he tenido que cambiar tres veces de vestimenta, por eso hoy no me ha dado pereza salir a hacer recados. A ver si tenemos suerte y sigue este tiempecito.
Que ustedes lo disfruten.