Llevo dos días que por diferentes motivos tengo que estar por las Ramblas y el barrio barcelonés del Raval.
Ha sido esta mañana cuando al pasar por la Rambla me he dado cuenta del inmenso gentío de todas las razas y nacionalidades. No es que hasta ahora no me haya dado cuenta, que si me encanta pasear por las Ramblas es, precisamente, para disfrutar del variopinto personal que por allí pasea y si me gusta esa variedad de personas que por allí pasean, se asombran y se fotografían, donde de verdad disfruto es recorriendo las calles, callejas y callejones del barrio del Raval. Pasear por él un sábado por la mañana es toda una experiencia de multiculturalidad.Sus calles son el dominio de magrebíes, pakistaneses, hindúes y chinos, eso sin contar estudiantes, turistas y curiosos, y en toda esta amalgama igual encontramos una carnicería mulsulmana junto a una barbería hindú y a su lado el Palacio Güell de Gaudí, Patrimonio de la Humanidad.
Otro tanto ocurre con el mercado de la Boquería (en el mismo barrio y entrada principal por la Rambla)Dicen que es el mercado que más visitas recibe del mundo y no me extraña porque entrar en su mundo es entrar en un mundo de colores, olores y sabores. No se puede dar un paso porque las paradas de chuches, bombones artesanos y frutas están copadas por los extranjeros que no paran de hacer fotos, de comer fruta y de beber zumos recién exprimidos.
Háganme caso, si se acercan a Barcelona no dejen de dar el paseo por estos lugares y disfrútenlos con calma y con los ojos bien abiertos.
Y para ir haciendo boca, además de las fotos de algunas paradas del mercado de la boquería, les dejo un enlace a las galerías de mi amiga peruana Eva con sus 81 años y su cámara en ristre como buena fotógrafa que es.



